abril 13, 2021

La corrupción y el mal gasto público arriesgan la reactivación económica

Pese al gran esfuerzo del país, las empresas y la ciudadanía para aguantar los duros golpes del Covid-19, la corrupción y el derroche de los recursos públicos prevalecieron.

Los hechos de sobrefacturación durante la adquisición de insumos en el marco de la pandemia ponen en evidencia que el interés particular de unos pocos está por encima del interés general, que afecta a toda la población.

Es así que la ya acostumbrada corrupción y el mal gasto público ponen hoy en duda el éxito que podría llegar a tener el plan de reactivación de la economía, alistado por el Gobierno, donde se pretende ejecutar unos USD 2.200 millones, que en su gran mayoría provienen de endeudamiento y deberán ser pagados por la población en los próximos años a través de una mayor carga tributaria.

A fin de tener una visión profesional sobre esta cuestión, ÚH recurrió a dos importantes referentes en el ámbito económico: Ricardo Rodríguez Silvero, economista y sociólogo; y César Barreto, economista y ex ministro de Hacienda. Ambos coinciden en que la corrupción y el derroche del dinero son dos factores que impiden el desarrollo de un país, y que deben ser solucionados de manera inmediata.

Rodríguez Silvero sostiene que, mientras no se reduzcan significativamente las remuneraciones siderales a altos funcionarios públicos, se mejore la mala calidad del gasto público, se reforme el presupuesto de la nación, el régimen de compras públicas, y se hagan más efectivos los controles y se detenga la corrupción, los pronósticos pueden volverse siniestros para el combate contra la pandemia y el fomento a la reactivación económica.

ELIMINAR. Por su parte, César Barreto sostiene que la inaceptable corrupción debe ser eliminada mediante una estrategia sistemática, donde estén involucrados los tres poderes del Estado, acompañados de un compromiso político mayoritario; además de una participación de la sociedad civil para monitorear y transparentar los procesos que involucren principalmente a las compras públicas.

Tanto el plan de mitigación del virus como la reactivación de la economía serán financiados con recursos provenientes de un fuerte endeudamiento del país, cuyo nivel llegó a 29,7% del PIB a abril del 2020, tocando el límite de lo considerado racional y manejable para Paraguay (30% del PIB). Ver infografía.

Además de los USD 1.990 millones de la deuda tomada hasta la fecha para financiar las acciones anti-Covid-19, el Gobierno anunció la semana pasada que recurrirá a una nueva deuda por USD 400 millones para financiar parte de la reactivación económica.

Fuente: UH

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