septiembre 24, 2021

Los hombres de la foto: las mujeres deben ser parte del motor para salir de la crisis

“Setenta balcones hay en esta casa, setenta balcones y ninguna flor. ¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa? ¿Odian el perfume, odian el color?”, se preguntaba el poeta Baldomero Fernández Moreno, en 1917, sobre un edificio sin ningún despunte de verde en su fachada. ¿Es posible una foto, un siglo después, en donde se quiere mostrar la unidad del trabajo, el empresariado y el gobierno, frente a la mayor crisis mundial en mas de cien años, sin ninguna mujer?

Es posible, pero igual que los balcones sin flores –en un contexto histórico en donde los balcones son la mayor forma de expresión pública frente a un confinamiento con la mitad de la población puertas adentro- muestra la falta de diversidad y color de la dirigencia argentina tradicional.

El 4 de mayo se reunieron para mostrar un acuerdo social en la Quinta de Olivos los presidentes de la Unión Industrial Argentina, Miguel Acevedo; de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pelegrina; de la Asociación de Bancos Argentinos, Javier Bolzico; de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Adelmo Gabbi; de la Cámara Argentina de Comercio, Jorge Di Fiori; y de la Cámara Argentina de la Construcción, Iván Szczech.

¿Hay acuerdo social sin las enfermeras que toman la temperatura en los hospitales, las que hacen la tarea mientras vuelven a aprender química por zoom, las que sacan las papas del horno y ponen las lechugas en vinagre, las que prenden la computadora para trabajar después de acostar a los chicos a las 23 horas, las que miran dibujitos y contestan a los jefes, las que cocinan y llevan en auto empanadas para vender con tal de llegar a pagar la luz, las que hacen malabares para pagar los sueldos de su restaurante e inventan canastas de cuarentena por delivery, las psicólogas atendiendo por skype las angustias del encierro, las operadoras de atención a las víctimas de violencia de género que escuchan en el teléfono de su casa las llamadas pidiendo ayuda porque su papá es un abusador?

¿No hay mujeres bancarias, constructoras, comerciantes, consumidoras, emprendedoras, rurales? Claro que las hay. ¿No hay mujeres dirigentes? Si, las hay. ¿Faltan? Sí, pero por obsoletas formas de aplastamiento o por las trampas para que se caigan en las disputas por el poder o de costos demasiado altos –justamente- si quieren dejar de hacer trabajo invisible y pasar a ocupar un lugar en la foto.

En la foto de los 16 muchachos también pusieron cara de “whisky” Héctor Daer, de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA); Carlos Acuña, del Sindicato de Obreros de Estaciones de Servicio, Garages, Playas de Estacionamiento Y Lavaderos de Autos (SOESGyPE) y Gerardo Martínez, de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA). ¿No hay médicas, enfermeras, cajeras, obreras?

Pero, lo más preocupante es que esa foto de 16 hombres decidiendo el futuro del país como si dirigieran un país sin mujeres y sin población LGTTB hubiera sido más criticada antes de la pandemia. Sin embargo, la crisis provocada por el Covid -19 no se resuelve sin mujeres, sin diversidad, sin género, colores y orígenes múltiples.

La crisis no justifica la vuelta al machismo y a correr el cuadro para despintar las acuarelas nuevas y volver a poner a los varones en la decisiones y a las mujeres en el trabajo invisible. La crisis no nos puede hacer retroceder, sino avanzar en contra de las desigualdades pre existentes y las nuevas generadas por la crisis sanitaria, económica y social. La crisis se resuelve mirando esa realidad de frente.

Las mayores agallas las tuvo una de las funcionarias centrales en el manejo de la crisis, Vilma Ibarra, Secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, que objetó por redes sociales: “Ninguna reunión de personas empresarias y sindicalistas con el gobierno está completa sin mujeres. Somos parte central del mundo empresarial, del trabajo, de la creatividad y de la búsqueda de soluciones. Somos imprescindibles para poner a la Argentina de pie #EsConTodas”

En el gobierno hay muchas mujeres fundamentales: Carla Vizzotti, Secretaria de Acceso a la Salud y virtual Viceministra; Mercedes D’Alessandro, Directora de Economía, Igualdad y Género; Elizabeth Gómez Alcorta, Ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Fernanda Raverta, designada al frente del Anses, entre muchas otras. No es que no hay. Es que su trabajo tiene que verse. Y si hay que llamarlas para la foto, hay que llamarlas. Las fotos también construyen sentido, discurso y ejemplo.

Sin embargo en el cuadro del acuerdo social –cuando no hay acuerdo social sin perspectiva de género- estuvieron por el gobierno el Ministro de Economía, Martín Guzmán; el Secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz; el Secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello y el asesor presidencial, Juan Manuel Olmos.

Sin dudas, las centrales industriales, rurales y sindicales tienen una deuda con las mujeres y la diversidad sexual. No porque falten sindicalistas, trabajadoras de la tierra y empresarias. Sino por las dificultades para llegar a lugares de poder que –justamente- dialoguen con el poder. Las pocas que hay no alcanzan y la excepción no confirma la regla sino que se tiene que producir un ascenso en gran escala que no puede relegarse por la emergencia, sino volverse prioridad frente a la emergencia.

Por su parte Florence Raes, representante de la ONU Mujeres en Argentina, señaló que las mujeres están siendo afectadas diferencialmente por el impacto social de la crisis del Covid-19,que acentúa las desigualdad de género. Y remarcó: “La capacidad de las mujeres para conseguir sus medios de vida se ve altamente afectada por el brote. En mayor medida, están insertas en segmentos de baja productividad y en empleos temporales, en condiciones de informalidad y/o de autoempleo”, dijo Raes.

Ella destacó que las mujeres destinan el doble de tiempo de cuidado, cada día, todos los días. “Resulta fundamental tener políticas económico Y remarcó: “La capacidad de las mujeres para conseguir sus medios de vida se ve altamente afectada por el brote. En mayor medida, están insertas en segmentos de baja productividad y en empleos temporales, en condiciones de informalidad y/o de autoempleo”, dijo Raes.

Ella destacó que las mujeres destinan el doble de tiempo de cuidado, cada día, todos los días. “Resulta fundamental tener políticas económico trabajo no remunerado que se produce al interior de los hogares”, afirmó la representante de ONU Mujeres en el país.

Hay una deuda y hay también algunas políticas para compensar una balanza que dejó siempre a las mujeres últimas. Lo que se hace se tiene que ver y lo que todavía no se hace tiene que hacerse. La crisis no justifica volver a un mundo sin mujeres sino que interpela, más que nunca, a revalorizar el trabajo que, desde siempre, hacen las mujeres.

Hay una deuda y hay también algunas políticas para compensar una balanza que dejó siempre a las mujeres últimas. Lo que se hace se tiene que ver y lo que todavía no se hace tiene que hacerse. La crisis no justifica volver a un mundo sin mujeres sino que interpela, más que nunca, a revalorizar el trabajo que, desde siempre, hacen las mujeres.

Fuente:Infobae

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